Unas elecciones regionales certifican el potente ascenso de la Liga en Italia

Unas elecciones regionales certifican el potente ascenso de la Liga en Italia

El 6 de abril de 2009, un terremoto de 6,3 grados en la escala de Richter con epicentro en L’Aquila, capital de los Abruzos, dejó 308 muertos y destruyó las casas de 50.000 personas. Todas las Administraciones lo convirtieron en eje de sus promesas de campaña, se llenaron la boca ofreciendo donaciones y fotografiándose en el lugar. Muchos en la región, de unos 1,3 millones de habitantes, todavía esperan unas ayudas para reconstruir su vida que, en muchos casos, han terminado engordando las cifras negras de la corrupción. Aquí nadie se fía ya de los políticos. Y menos de los que han gobernado siempre. Puede que por eso, Salvini haya impuesto su ley derrotando al centroizquierda y humillando a su socio de gobierno.

Italia se acerca cada vez más a su ministro del Interior. El líder de la Liga materializa ya las expectativas generadas durante estos ocho meses de gobierno en resultados electorales. En los Abruzos duplica los resultados de las elecciones generales del 4 de marzo de 2018. Pero sucede también en las regiones que pertenecieron tradicionalmente a la izquierda o aquellas gobernadas de forma fugaz por el Movimiento 5 Estrellas (M5S).

Las elecciones de este fin de semana lo corroboran. Una de las regiones donde gobernaba la izquierda desde 2014 y en la que el M5S logró un 40% de apoyos en las elecciones de marzo pasado, vuelve a pasar a la derecha de forma abrumadora en el primer test electoral antes de los comicios europeos de mayo. Las urnas han confirmado la tendencia que adelantaban hace meses los sondeos: la Liga de Salvini está intratable.

El centroderecha, tras unas semanas de conflictos y declaraciones cruzadas, volvía a presentarse unido a las elecciones con el candidato Marco Marsilio. La coalición formada por la Liga, Forza Italia y Fratelli d’Italia mantiene así su alianza en las regiones y consolida su hegemonía en todo el país sumando un punto azul más en el mapa. En los Abruzos, que no pasa por ser uno de sus feudos, se ha llevado este fin de semana un 48% de los votos. Una cifra que, con la ley electoral actual, les permitiría gobernar en unas hipotéticas generales.

El M5S, movilizado a favor de las víctimas de los terremotos y en campaña constante en la región, ha sufrido un batacazo tremendo. El primer diagnóstico que ofrece el resultado es que la gestión en el Gobierno solo está produciendo un enorme desgaste a su socio mayoritario. La Liga ha logrado generar la percepción entre los ciudadanos, empresarios y sindicatos de que los problemas creados desde el Ejecutivo se deben a la falta de capacidad de los grillinos. De hecho, el M5S ha perdido 20 puntos en los Abruzos (son más de 150.000 votos respecto a las elecciones generales), y ha caído hasta la tercera posición con un 19,7% de votos.

Salvini es plenamente consciente del daño que está haciendo al M5S, pero todavía no ha decidido si es el momento de tumbar al Gobierno. Cuando se conocieron los resultados, de hecho, quiso restar trascendencia a la derrota de los grillinos. “Yo, si fuera ellos, no estaría preocupado. Unas elecciones generales no son comparables a unas regionales. Para ello, debemos esperar a las europeas”. Pero en el M5S cada vez hay más voces que consideran el pacto de gobierno con la Liga un lastre.


Forza Italia pierde peso

El resultado también representa la confirmación del sorpasso de la Liga a Forza Italia dentro de la coalición de centroderecha. El partido de Silvio Berlusconi ha visto en los últimos tiempos cómo su electorado se decantaba por una opción más radical y directa.

Los Abruzos ahondan en esa hemorragia, pero en el partido pusieron buena cara este lunes y celebraron un resultado que les permite volver a la idea de que el centroderecha unido podría gobernar de inmediato Italia. Ese es el objetivo de Berlusconi, profundamente preocupado por la posibilidad de alcanzar un grado de irrelevancia tal que no sea ni siquiera necesario como comparsa en la coalición.

Il Cavaliere, que ya ha anunciado que se presentará a los comicios europeos para frenar la sangría de votos de su partido, subrayó que estos datos demuestran que “el centroderecha es la mayoría natural” en el país. Un sueño del que Salvini no despierta a Berlusconi cuando se encuentra con él, cuentan en su entorno, pero que la realidad sociológica del país cada vez contradice más. En las elecciones de mayo, de hecho, amos partidos se presentarán en grupos políticos con una idea de Europa radicalmente distinta.

¿Y la izquierda? El centroizquierda ha perdido el Gobierno de la región (cada vez le quedan menos en Italia), pero ha mejorado sus resultados. Su candidato, Giovanni Legnini, acumuló algo más del 30% de los votos, lo que supone una mejora si se atiende al 18% que la coalición progresista liderada por el PD (Partido Democrático) logró en las elecciones parlamentarias de 2018. Poco consuelo para una corriente en claro declive que se prepara para una larga travesía por el desierto de las instituciones italianas.