Un largo año por delante

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@|Pasamos ya el pico de la temporada veraniega tan esperada.

Los malos números ya se pueden calcular, estamos sobre un febrero que es corto y va corriendo, la baja fue muy notoria.

La toma de personal zafral ha disminuido, por ende quiere decir que el turismo en sí también lo ha sufrido: baja en inversiones, en compra de suministros, en menos proveedores, menos consumo y menos contratos de alquileres, ya sea comerciales, como habitacionales.

En fin, este rubro tan distributivo en sus ganancias, como lo es el turismo, ha afectado en forma muy ramificada.

Todo es una cadena, una cadena de no generar, una cadena de gente, empresas, particulares, que habían tenido una idea, una perspectiva, como todos los veranos y que este verano no se dio.

Pero hay efectos aún más complicados que los empresarios que dejaron de ganar, y es la gran masa laboral zafral que depende de un par de meses para guardar dinero y sobrevivir hasta el próximo año.

Todos sabemos que Maldonado (Punta del Este) está rodeado de asentamientos, cada vez más, cada vez con más gente, cada vez con menos ingresos...

Malas o mezquinas políticas aplicadas a la promoción turística llevan, a la corta o a la larga, a un deterioro progresivo, irreversible de las poblaciones que de ello dependen.

¿Qué puede hacer una persona que llegado el verano, ha hecho menos horas, lo han contratado menos días o simplemente no ha podido conseguir un puesto zafral?

Indudablemente, luego de un mal verano, se viene un aumento en la pobreza, refiriéndonos en gran parte a todos los habitantes de esos asentamientos y barrios marginados.

Hay veces que nos preguntamos si le sirve al país, al turismo, vender una botellita de agua a doscientos pesos o vender cinco a cuarenta.

Muchos sabemos de los costos, calculemos que un agua sin gas de medio litro vale en un supermercado $ 34: calculen ustedes el costo que le llega a un negocio...

El Estado es quien tiene que comenzar la cadena de beneficios, bajando impuestos (IVA, aportes patronales, etc.) para que el comerciante pueda vender más cantidad a menos precio, lo que lleva a más movimiento, a la toma de más personal.

En fin, todos, empezando por el propio Estado, quieren y esperan el huevo de oro, tratando como siempre de obtener la mayor ganancia, aunque eso lleve a menos ventas, menos negocios, menos turismo, menos empleos, más pobreza para el largo año, y un largo invierno que a muchos les espera...