La mentira repetida en nuestra historia

La mentira repetida en nuestra historia
Contenido exclusivo para suscriptores

Contenido Exclusivo

La nota a la que intentas acceder es exclusiva para suscriptores

Suscribirme

Conocé nuestros planes
y disfrutá de El País sin límites.

Ingresar

Si ya sos suscriptor podés
ingresar con tu usuario y contraseña.


@|Ahora que comienza la campaña persiguiendo votos, arrecian allí mentiras sobre nuestra historia nacional, tergiversada, apadrinada por quienes detentan el mérito de haber intentado destruir la Nación por la fuerza y luego asumieron el poder. Lo inculcan en las escuelas, en los medios y en el exterior, con suceso al no haber un discurso opositor, suficiente y fuerte que diga ¡eso no es cierto!

La capacidad de invertir roles y presentar falsos héroes ha sido de envidiar. Embaucando al mundo, que tuvimos el presidente más pobre… Que el pueblo se levantó en armas contra la dictadura… y no se les mueve un pelo ante tamañas falsedades, ni los muertos en su haber y el estrago social y económico engendrados. Súmase el denostar permanente a las Fuerzas Armadas con el interés puesto en su destrucción.

Todo orquestado con fines que afloran y sin oposición cierta.

No es necesario repetir lo conocido, presente también en otros países del continente, con un objetivo común, la destrucción moral y material, la creación de hordas a fin de afianzarse, si es necesario por la fuerza. Hechos más o menos encubiertos dependiendo del país de referencia, pero siempre desmoronando los pilares nacionales.

En nuestro país, hace un año, en el Interior, la gente hastiada habló y la sociedad toda fue sorprendida por el ataque que recibieron quienes desafiaron a los gobernantes con verdades indiscutibles. Fueron contraatacados con todos los medios que dominan, en lugar de escuchar. Convocatoria reiterada en estos días, demostración de las necesidades del pueblo trabajador; ejemplos que deben incitar a Todos a cambiar rumbos.
La imperiosa necesidad de renovaciones en la sociedad, partiendo de la verdad histórica, no aceptar la mentira contumaz que ha recorrido el mundo sin freno. No siendo la realidad ni la historia que se vende del Uruguay actual, no quedando ni el recuerdo del mentado Uruguay Natural. Para horror la disgregación y enfrentamiento social. La ola de destrucción que ataca las raíces nacionales en una barbarie que hostiga el trabajo, desencadenando el estado de desestabilización económica que se vive y profundiza.

Estas realidades, deben penetrar las mentes de la ciudadanía, así como lo hicieron con las mentiras, ahora para salir de situaciones insostenibles.

El pueblo debe sacudirse la modorra, ser bien informado permanentemente, para hacerlo pensar.

Nos corresponde a los de a pié difundirlo. A los medios, la clase política, si es que realmente se quiere al país. Conocer la verdad y lo que realmente podrán hacer los que gobernarán, porque el futuro es muy incierto de no haber enormes cambios y sacrificio, del cual nadie va a estar a salvo.